El otro día casi me pega una señora, me miraba con una cara de asesina que no era normal.
Nos montamos en el tren los últimos, y claro pusimos nuestras maletas encima de las que había. Cuando nos bajamos salió una señora escopetada a por su bolso y preguntó que de quién era una maleta roja (vamos, la mía) y me empezó a mirar con cara de asesina mientras miraba en su bolso si se había roto algo y gruñía que para qué habiamos puesto nuestras maletas encima de la suya.
Menos mal que el resto del vagon me apoyaba y llevaba cuatro guardaespaldas, porque vaya señora.
Para evitar todo esto, un consejo práctico: si los últimos que entran sacan su maleta primero es más fácil que los demás saquen las suyas sin problemas y todo es más rápido. Bueno y si llevas algo en el bolso de extremado valor y frágil... metelo en el maletero de arriba o ponlo debajo de tu asiento.