1911. El árbol de la ciencia. Pío Baroja
El árbol de la ciencia es según Baroja el libro más acabado y completo de todos los suyos. Azorín cree que es el que mejor resume el espíritu de Baroja.
Tiene mucho de autobiografía, treinta años después en el segundo volumen de sus memorias transcribe literalmente (o casi) pasajes de este libro, cambiando algunos nombres
Trata de la sensibilidad y los conflictos espirituales de la época.
Siente un vacio y la necesidad de una orientación, de una meta. La universidad y ciencia en España es lamentable. Tiene un radicalismo revolucionario utópico.
Su escepticismo acaban de completarlo la muerte de su hermano pequeño y la historia de amor con lulú y el final de esta. Se consuma así la educación del protagonista
Tanto en los pueblos que vive como en Madrid su angustia se acentúa. El desengaño definitivo de la muerte de su mujer e hijo le llevan al suicidio.
Refleja el malestar de Baroja y su época.
Tiene siete partes que suman 35 capitulos, de extensión breve. Multitud de anécdotas laterales. Se perciben varios ciclos.
formación
- familia y estudios
- mundo del entorno
experiencia decisiva
- muerte de su hermano
intermedio reflexivo
nuevas experiencias
- campo
- ciudad (lulu)
experiencia decisiva
- muerte de lulu y el niño
lulú es el tipo de mujer frecuente en Baroja, fuerte. En la segunda parte está marchita por el trabajo. Fondo humano y noble, ternura por los desvalidos.
Los personajes secundarios muchas veces no tienen que ver con el argumento central, sino que vienen de la manía de Baroja de salirse del camino. Aún así casi todos tienen influencia en la personalidad de Andrés. Hay también personajes colectivos (profesores, estudiantes, vecinos, amigos…).
Para los personajes principales utiliza la caracterización paulatina, se van definiendo en situación. Son tipos que evolucionan, adquieren espesor humano.
Narra la vida de Andrés Hurtado, un personaje perdido en un mundo absurdo de circunstancias adversas que sólo le reportaran desengaños.
La descripción de los personajes secundarios es rápida, como bocetos, siendo a veces satíricas y otras tiernos y compasivos.
Retrata las miserias y flaquezas de cuerpos y almas.
Le bastan pocas palabras para describir vivamente los lugares: el rincón de Hurtado, los cafés cantantes, la sala de disección, la casa de las Minglanillas…
El paisaje lo plasma en el texto sin descripciones extensas como es el caso del pueblo valenciano o del manchego.
Los personajes y ambientes son un mosaico de la realidad española. Critica los absurdos del país: la pobreza cultural (desprecio por la ciencia y la investigación) y aspectos sociales (miserias y lacras de una sociedad que Andrés preferiría ver destruida).
Oposición de campo y ciudad. El campo es “un cementerio bien cuidado” donde se permiten las injusticias y Madrid “un campo de ceniza” por donde discurre una “vida sin vida”.
Impotencia ante la iniquidad social.
Esta novela de tipo filosófico presenta un tono pesimista.
Los conflictos existenciales son el centro de la obra.
Hurtado piensa que el intelectualismo no sirve para la nada, pues ni la ciencia ni la investigación le solucionan sus dudas, solo agudizan el dolor de vivir. Desesperanza.
Lee a Schopenhauer, quien inspira las descripciones de la vida que se dan “actores que representaban una comedia que no comprendían”, “cosa fea, turbia, dolorosa”.
Aparece la crueldad “una cacería cruel en que nos vamos devorando unos a otros”.
Según Iturrioz hay dos posturas para el sabio las abstención (toma Andrés) o la actuación en un marco pequeño.
Párrafo breve. Naturalidad expresiva (en lo narrativo, descriptivo y diálogos). Términos coloquiales y vulgarismos. Valores ambientales y expresivos.
Representativa de la literatura de Baroja y la generación del 98.