EL PROCESO DE TERCIARIZACIÓN
Un rasgo distintivo de las sociedades modernas es el papel crucial que tienen los servicios, de ahí su extraordinario desarrollo. El estilo de vida, producción y organización los requieren. Por ello los servicios poseen una gran capacidad que se ejerce para incidir en las relaciones de los individuos y agentes socio-económicos con el territorio, una gran capacidad de impacto geográfico.
La terciarización es el proceso por el que el sector terciario de la economía va ganando peso respecto a otros para convertirse en el principal tanto en la población activa que emplea como en la participación en el PIB. Hay unas características generales:
- producción de bienes intangibles
- la casi imposibilidad de almacenamiento debido a la convergencia espacio-temporal
- la gran diversidad en cuanto a naturaleza, actividad, especialización, tamaño, distribución espacial…
- las relaciones múltiples, multidireccionales, produciendo flujos en todos los circuitos económicos.
- menor intensidad del capital y productividad, mayor proporción de mano de obra femenina y abundancia de empleo a tiempo parcial, precario y “sumergido”.
Las investigaciones recientes prefieren hablar del continuum bien-servicio, entendiendo la actividad económica como un todo dado que el sistema productivo se está deslizando gradualmente desde una economía de bienes a otra de funciones donde las empresas combinan bienes y servicios (observable claramente en las multinacionales).
Existe en principio una estrecha relación entre el desarrollo económico, el aumento del nivel de vida y el desarrollo de los servicios tanto en la vertiente de producción, enlace entre producción y consumo y satisfacción de necesidades.
Los servicios y el nivel de desarrollo son interdependientes. Walter afirma que ambos son productos del trabajo; el crecimiento de los servicios es una conclusión necesaria de la complejidad de la división social y técnica del trabajo; se demuestra con el previsible colapso fuera de su fundación industrial.
Los servicios se agrupan
Según la perspectiva económica en: servicios de mercado y no destinados a la venta; intermedios en los procesos productivos y destinados al consumo final; estancados y progresivos (según el ritmo de la productividad).
Desde la perspectiva geográfica, por sus relaciones y formas espaciales resultantes. Moreno y Escolano propusieron varios criterios orientadores de la localización que dependen de: naturaleza de la función, propiedad, destinatarios y la escala espacial de la demanda. Surgen nueve grupos:
- dirección regulación. Administración pública
- dirección-regulación. Dirección de empresas
- distribución de bienes. Comercio
- ordenación de bienes y personas
- circulación de información
- circulación y distribución monetaria
- servicios a las empresas
- servicios colectivos
- servicios personales y a los hogares.
El desarrollo de la llamada nueva economía ha significado un impulso importante para el sector servicios ya que muchas de sus actividades tienen su origen en este sector (información y comunicaciones). Los cambios se acusan en las ramas terciarias: sistema financiero, transporte, turismo, comercio… A pesar del desarrollo España mantiene un importante desfase con las economías más avanzadas respecto a las TIC y la dotación de capital tecnológico.
Hay que tener en cuenta que no computan como servicios los que se desarrollan en el seno de empresas de otros sectores.
Ha crecido la participación de los servicios en el PIB (del 57% en 1985 al 67% en 2004), propio de países desarrollados. Los que más destacan son los servicios de mercado (un 50,8% del PIB). La participación relativa de los servicios en la producción agregada apenas ha aumentado por el encarecimiento de los precios de los servicios, superior al de los bienes. Ha supuesto un límite al crecimiento del sector.
La mayoría de las actividades terciarias han permanecido históricamente aisladas de la competencia internacional, por lo que su importancia no se reflejaba en el comercio exterior. En 1990 empezaron a aparecer empresas de servicios en los mercados internacionales. Las exportaciones superan con creces las importaciones. Destaca el sector turístico: uno de los productores de mayor presencia en el mercado internacional. El actual proceso de globalización económica está generando que la tendencia al desarrollo de los intercambios comerciales de servicios se amplíe. La OMC está discutiendo la liberalización del sector, a lo que se oponen los movimientos sociales (se está mercantilizando con servicios esenciales para la población y en los paises subdesarrollados, sobre todo, puede ahondar en las desigualdades sociales).
En la UE se ha aprobado la directiva Bolkestein de liberalización y privatización de los servicios en el territorio comunitario, con el consiguiente rechazo de sindicatos y movimientos sociales europeos.
El empleo del sector ha crecido de forma sostenida. En el cuarto trimestre de 2005 la EPA indicaba que sobre un total de 19.300.000 empleos unos 12.600.000 correspondían al sector terciario. Este comportamiento expansivo del empleo debe ser relacionado con el escaso avance de la productividad de las actividades terciarias. Ha sido necesario aumentar la mano de obra para conseguir este elevado ritmo de crecimiento en la producción.
Los desequilibrios regionales existen también en el sector servicios. Se deben al desarrollo económico general: la industrialización, el apoyo a la producción e intermedios medios productivos u la importancia y presencia en áreas geográficas más desarrolladas; en áreas industriales, sobre todo en Madrid y Barcelona. También se concentran en el resto de áreas industriales aunque en menor medida.
Los servicios del mercado se encuentran vinculados a varios factores que inciden en el desarrollo de los servicios:
I+D, investigación, comunicaciones y transportes tienen una importancia fundamental, ya que facilitan el acceso e innovación de los servicios.
Se tiene muy en cuenta el volumen y densidad de población de una zona así como el poder adquisitivo de los potenciales consumidores, principalmente cuanto se trata de servicios comerciales.
Se estudian también ciertas potencialidades de la zona, sobre todo el sector turístico: un entorno “explotable”, algo para vender la zona.
Los servicios no destinados a la venta, aunque teóricamente están repartidos por el territorio siguiente criterios de igualdad de acceso por los ciudadanos y de justicia social, se ven muy influenciados por lo antes comentado: el volumen y la densidad de población de cada área.
Esto se ve articulado por los centros rectores: centros de administración y que distribuyen servicios “cuaternarios de decisión”.
Destacan así zonas litorales, Baleares y Canarias, el eje del Ebro y fundamentalmente Madrid.
Despuntan provincias también con un alto nivel de especialización en servicios: Baleares, las dos provincias de Canarias, Madrid, Málaga, Barcelona, Girona y Alicante.
Aunque pueda parecer que estas zonas están a la misma altura no ocurre así.
Madrid, por su centralidad y papel de capital estatal concentra el 25% del volumen de ingresos del sector servicios. Cataluña el 20% y otras comunidades como País Vasco, Valencia y Andalucía por encima de un 5%.