DIVERSIDAD DE LAS ACTIVIDADES RURALES
Se distinguen cinco tipos atendiendo a diversos criterios: la España húmeda, la montaña húmeda, el interior peninsular continentalizado, la España mediterránea cálida y Canarias.
La zona húmeda se localiza en el norte peninsular, en la Cornisa Cantábrica y Galicia. Esta zona es más húmeda porque la mayoría de los frentes que llegan a la Península entran por el noroeste y por el efecto Fohen que tiene lugar en las montañas de la Cordillera Cantábrica.
Es la zona del país con menor insolación. La amplitud térmica es muy baja. Sin embargo los suelos son pobres, lo que incide en el escaso desarrollo agrícola. En esta zona el sector primario está orientado a la obtención de madera (Galicia, Asturias, Cantabria y el norte del País Vasco producen, por provincias, en torno al 6% del total del país).
En esta zona se encuentra la mayor densidad de ganado bovino, según datos de 2000 más de 20 cabezas por km2 (la media nacional era de 12). Se debe a las extensas zonas verdes y abundantes prados de los que se alimenta el ganado. La escasa producción agrícola por tanto se ha orientado a cultivos para el ganado (huertos y plantas forrajeras).
La propiedad está dividida en pequeños terrenos (más del 35% son pequeñas propiedades). Al ser pequeñas explotaciones los propietarios poseen varias ya que una sola no rinde lo suficiente como para mantener una familia. El hábitat es disperso, son habituales la ganadería y agricultura a tiempo parcial, como complemento a un sueldo base insuficiente.
El interior continentalizado se puede dividir en submeseta norte, sur y depresión del Ebro (en la zona interior). Todas estas zonas están en mayor o menor medida alejadas de la influencia marina.
En la submeseta norte el clima es más húmedo y frío (generalmente) por encontrarse más al norte que las otras zonas interiores. Este espacio comprende la depresión del Dero: entre la cordillera Cantábrica y el Sistema Central.
Hay zonas de regadío (como la remolacha, en crisis actualmente) que se encuentran concentradas en algunas zonas, en las más áridas de Castilla León. No es una práctica muy extendida. Se utilizan sistemas de goteo principalmente, muchas veces para explotaciones vitivinicolas muy cuidadas (esta es una agricultura muy capitalizada, destacan explotaciones tipo “chateaux”).
En esta región las prácticas agrícolas y ganaderas están más o menos equilibradas.
León, Zamora, Salamanca, Ávila y Soria tienen una aportación equilibrada de ganadería y agricultura. En Burgos, Palencia y Valladolid predomina la agricultura y en Segovia la ganadería.
La práctica agrícola más extendida es la de terrenos de secano extensivos y regadíos mixtos. En la zona oeste predominan los cultivos industriales, muy por encima de la media.
En la provincia de Salamanca destaca el ganado bovino (con más de 20 cabezas por km2). Lo mismo ocurre en Cáceres.
El territorio está dividido en pequeñas y medianas explotaciones, al igual que en el noroeste se da la agricultura a tiempo parcial. La agricultura como principal fuente de sustento económico es más común en la submeseta sur.
La submeseta sur ocupa Extremadura y Castilla-La Mancha, principalmente. La parte norte y oeste de Andalucía tienen características similares.
Las precipitaciones anuales están entre los 300 y 600 mm. Las horas de insolación anual entre las 2400 y 2800, llegando a superarlas en la zona oeste, en la comunidad de Extremadura. La temperatura anual media es de 12,5º a 15º y la amplitud térmica muy elevada.
Esta zona ocupa la submeseta sur y Andalucía (incluyendo los Montes de Toledo y Sierra Morena, sistemas montañosos que separan estas dos regiones).
Las tierras de regadío son escasas y dispersas por lo general, en Ciudad Real se concentran estos regadíos.
En la Comunidad de Madrid la ganadería supera la agricultura, mientras que en Extremadura, Guadalajara y Toledo se encuentran equilibradas ambas prácticas y en el resto del territorio la aportación agrícola es mayor.
Castilla la Mancha está a la cabeza en cuanto a producción de viñedos, 300 puntos por encima de la media nacional (100). En el noroeste de Andalucía abunda la producción hortofrutícola y los olivares.
En la provincia de Toledo se crían más de 80 cabezas de ganado porcino (según datos de 2000) por km2, siendo el doble de la media nacional. Esto se debe en gran medida al abastecimiento (productos lácteos y cárnicos) de la capital y provincias cercanas.
La vivienda tradicional es la casa de quintería y la villa.
En Castilla la mancha se da la industria y producción vinícola más importante del país. Menos en Guadalajara y Toledo, el resto del territorio agrícola está dividido en grandes propiedades (más de 100 ha); por ello es abundante el número de temporeros de estas zonas ya que los propietarios no se dedican a las labores del campo. Estas particiones tienen su origen en la reconquista y se consolidaron con las desamortizaciones del XIX.
La zona del valle del Ebro, exceptuando la costa, en su zona interior las horas de insolación superan las 2600. La amplitud térmica es elevada, al igual que la temperatura media anual.
Por regla general el ganado y la agricultura se encuentran equilibrados en esta región. Aumenta la ganadería hacia el este. En la zona interior hay una gran variedad de cultivos y ganado. Más hacia la costa (en Cataluña concretamente) abundan el ganado porcino y avícola teniendo en cuenta las cabezas de ganado.
Las zonas de regadío se concentran en el interior del valle, por la importación del Ebro. La división parcelaria es muy irregular en esta zona.
La España mediterránea cálida hortofrutícola se extiende a lo largo de la costa este y sur de la península y el valle del Guadalquivir, también en Baleares.
Las grandes propiedades se encuentran en el interior del valle y la costa atlántica andaluza. A lo largo de la costa andaluza mediterránea se extienden medianas propiedades y pequeñas explotaciones, abundan en la costa valenciana y catalana.
En Baleares más del 40% son grandes propiedades. Predominan el cultivo frente a la ganadería.
En la costa murciana y valenciana se encuentra la mayor concentración de tierras de regadío de España.
En Valencia y Alicante hay numerosos viñedos.
En el interior del valle del Guadalquivir se encuentran cultivos casi exclusivamente de olivos. Esta región es la primera en la producción mundial de aceite de oliva. Se da el monocultivo sobre todo en Jaen, en toda la región abunda la existencia de temporeros.
En la provincia de Cádiz existen numerosos cultivos industriales (5 veces por encima de la media nacional).
En la costa murciana y valenciana están generalizadas las explotaciones hortofrutícolas en las que es común la mano de obra inmigrante.
En estas zonas las horas de insolación son abundantes, las temperaturas altas durante todo el año (por la bolsa de calor que supone el Mediterráneo) y la amplitud térmica muy baja por la acción atemperante del mar.
Se da la capitalización de la agricultura, abundan los cultivos hidropónicos y de invernadero. Se dan por ello agroindustrias y agrociudades como en Andalucía y en gran parte del levante: orientadas al mercado de consumo y cada vez más abundante la industria debido al aumento de consumo de productos no naturales.
El turismo masivo en las zonas costeras junto con prácticas agrícolas agresivas resulta muy perjudicial para el medio.
En las zonas de alta montaña como los Pirineos, la Cordillera Cantábrica y el Sistema Central la actividad agrícola se resume en la actividad ganadera escasa (principalmente vacuno) y la explotación forestal. La población es de baja densidad, la propiedad suele ser pequeña.
Los usos del suelo se escalonan teniendo en cuenta las condiciones climáticas (más frío y humedad a mayor altura) y teniendo en cuenta la pendiente. Por ello se ha perdido gran parte de la cubierta vegetal; se han utilizado algunos suelos muy inclinados para cultivos que no protegen el suelo y se han ido perdiendo.
Canarias, al encontrarse a latitudes diferentes a las de la península, tiene unos usos diferentes del suelo.
Los regadíos litorales y secanos interiores caracterizan el paisaje agrícola de las islas.
La pequeña propiedad está generalizada y la ganadería es escasa.
El cultivo más extendido es el de hortalizas y frutas, es por todos conocido el plátano de Canarias con el que nos martirizaba hace unos años Arguiñano.
Debido a la distancia con la península las medidas agrícolas no se toman al mismo tiempo.
Hay zonas orientadas al mercado internacional, principalmente de la UE. Destacan por ejemplo la naranja valenciana o el plátano de canarias.
Además de estos usos tradicionales actualmente se tiende al enfoque de las zonas rurales al mercado turístico internacional pero principalmente nacional. No dejan de surgir nuevos proyectos de rehabilitación de espacios históricos rurales, hoteles y propuestas de ocio en regiones hasta ahora olvidadas; se prefería sin duda y generalmente el turismo de “sol y playa” que en los últimos está reduciendo su importancia.