martes, 20 de junio de 2006
FACTORES DE LA ACTIVIDAD AGRARIA

El espacio rural o agrario es el territorio en el que se desarrolla las actividades agrícolas, ganaderas y forestales del ser humano, en la actualidad éstas se han diversificado.
Es un espacio plural, resultado de factores físicos diversos y humanos. Ha cambiado más a partir del 60 y definitivamente tras la entrada de España en la UE (1986).

La actividad agraria tradicional es muy dependiente del medio físico. Actualmente los progresos permiten modificarlo para llevar a cabo un aprovechamiento más favorable. Siguen ejerciendo sin embargo su influencia, que en España no es favorable.
La altitud media es elevada (el 70% del terreno está entre los 200 y 1000m) y hay abundantes pendientes que facilitan la erosión y dificultan la mecanización.
Las precipitaciones son escasas e irregulares, con relativa frecuencia en tormentas y granizo. Las temperaturas son extremas y la aridez es más o menos acusada.
La calidad de los suelos es mediocre.
El poblamiento rural está formado por los núcleos de población menores de 10.000 habitantes (rurales con menos de 2000 y semiurbanos entre esta cifra y 10.000) se tiene también el criterio de las funciones predominantes, las funciones agrarias. El origen está relacionado con el medio y la evolución con los diferentes hechos históricos que han marcado el desarrollo de la economía


La estructura tradicional se caracterizaba por el empleo de una mano de obra numerosa, que trabajaba explotaciones en las que coexistían la pequeña y gran propiedad de manera extensiva y con escaso desarrollo tecnológica. Los rendimientos eran bajos, la producción destinada al autoconsumo.
Se dieron importantes transformaciones a partir de los 60 hasta ahora. Aumento del tamaño de las explotaciones agrarias y la intensificación, incorporación de avances tecnológicos. Han aumentado los rendimientos, se tiende a la especialización regional y a la venta en un mercado cada vez más globalizado y liberalizado.

El espacio rural se organiza en parcelas (extensión de tierra bajo una misma linde).
La explotación agrupa todas las parcelas explotadas por un mismo productor agrario, independientemente del régimen de tenencia.
En España ha disminuido el número de explotaciones y ha aumentado su tamaño medio. El número de parcelas es excesivo, lo que dificulta la mecanización, reduce el espacio para los cultivos y se producen perdidas de tiempo. Se ha reducido aún así en parte gracias a la concentración parcelaria.
Por todo esto el tamaño de la propiedad ha aumentado: predominan los valores extremos ya la escasez de propiedades de tamaño medio.
La gran propiedad o latifundio (más de 100 Ha) reúne más del 50% de las tierras y solo el 0’8% de los propietarios. Predominan en Andalucía, Extremadura, Castilla la Mancha y Aragón. Su origen se da en la reconquista y se consolida con la desamortización del XIX. Tradicionalmente ha supuesto el absentismo del propietario, cultivo extensivo, bajos rendimientos y jornaleros con paro estacional y analfabetismo. Algunos se han convertido hoy en empresas capitalistas.
La pequeña propiedad o minifundio (menos de 10 Ha) reúne el 10% de la tierra y el 52% de los propietarios. Predomina en el norte (en Galicia unido a la dispersión de parcelas) y en la Comunidad Valenciana. Impide la agricultura competitiva, no permite la modernización, tiende a desaparecer y se ve favorecida por la agricultura a tiempo parcial.

El régimen de tenencia es el grado de dominio sobre la tierra (absoluto en el caso de la propiedad y limitado en los demás casos). La tenencia es directa cuando el propietario y el empresario agrario son la misma persona. En España el 74% de la tenencia es directa, especialmente en las pequeñas propiedades. La tenencia es indirecta cuando el propietario cede el uso de la tierra a otra persona a cambio de un porcentaje de la cosecha (aparcería) o del pago de una renta (arrendamiento). Hoy en día la aparcería ha disminuido notablemente. El propietario no quiere depender de una buena o mala cosecha.

Las transformaciones en las técnicas y sistemas agrarios han sido notorias desde la década de 1960. Las transformaciones técnicas han consistido en la mecanización de las labores agrarias, la selección genética de semillas y razas ganaderas, y el uso de fertilizantes químicos y fitosanitarios. Las transformaciones en los sistemas agrarios han supuesto una creciente intensificación de la producción, acompañada de una aumento de los rendimientos.


La población rural española ha descendido (pasando de un 63% a principios del siglo XX a un 6,1 en 2001). Existen marcadas diferencias entre comunidades autónomas con valores mínimos como Madrid (1%) o Galicia (14%).
La causa principal es el éxodo rural, motivado por la mecanización de las tareas agrarias y las bajas rentas del campo entre 1960 y 75 sobre todo. Las dificultades económicas y la crisis han hecho que se extienda la actividad agraria a tiempo parcial.
Las consecuencias son el despoblamiento de las zonas más atrasadas (sobre todo el interior peninsular) y el envejecimiento de la población rural (hoy más del 50% tiene entre 40 y 64 años).
Las tendencias auguran una continuación en la disminución de la población (jubilaciones regulares y anticipadas) y la competitividad del mercado hará desaparecer las explotaciones menos rentables y parte de las trabajadas a tiempo parcial.


Las actuaciones políticas repercuten directamente sobre el espacio rural.
La política agraria española experimentó una enorme transformación tras la entrada en la UE (1986) y la consiguiente adopción de la PAC (política agraria comunitaria).

Desde mediados del XIX hasta la PAC se centró en el sistema de propiedad de la tierra, en el inadecuado tamaño de la propiedad agraria y en el proteccionismo comercial.
El sistema de propiedad de la tierra trató de modificarse en diversos momentos: desamortización (XIX), reforma agraria de la II República y con la colonización y extensión del franquismo.
El inadecuado tamaño se abordó con la concentración parcelaria iniciada en 1952, que desde 1985 se ha transferido a las comunidades autónomas. Pretende disminuir el minifundio uniendo propiedades pertenecientes a una misma explotación y fijando una unidad mínima por debajo de la cual no se pueden dividir parcelas.
La legislación sobre grandes fincas del franquismo estaba destinada a que se cultivaran todas las tierras en las que se podía hacer. Se modificó en 1979 para obligar al cultivo o arrendamiento forzoso durante 12 años.
La PAC marca desde 1986 la política agraria española. Las consecuencias han sido diversas.
España se integró en el mercado interior comunitario, que tiene Organizaciones Comunes de Mercado (OCM) que fijan los precios máximos y mínimos del mercado. Como los productos españoles estaban por debajo se produjo un paulatino ascenso hasta equipararse con ellos.
Los intercambios de la UE se liberalizaron. Se fijaron aranceles para productos de terceros países. España ha reorientado, pues, parte de sus importaciones a beneficio de la UE en detrimento de áreas tradicionales como América.
Para sacar provecho de la situación el país ha tenido que realizar un gran esfuerzo por modernizarse y aumentar la productividad, la calidad y la competitividad. Ha contado para ello con ayudas del FEOGA y GSE. Actualmente se plantea el problema del destino de estas ayudas a los nuevos miembros que forman parte de la UE desde 2005, más atrasados que España.
Han tenido lugar algunos problemas como los elevados precios con relación a los del mercado mundial, los excedentes de productos agrícolas y ganaderos (tratan de imponerse cuotas de sobreproducción y la reorientación de terrenos a productos no excedentarios), el deterioro del medio ambiente por la intensificación de producción y uso de productos químicos y el despoblamiento de áreas rurales, con riesgo de desaparición de paisajes agrarios tradicionales (trata de paliarse con ayudas para el desarrollo rural y la diversificación económica).
y otros creen que...