martes, 20 de junio de 2006
MOVILIDAD ESPACIAL DE LA POBLACIÓN
Las migraciones han sido y son uno de los factores más decisivos en la evolución de la población española. Históricamente España fue un país emisor, de hecho la emigración internacional explica el escaso volumen demográfico. Los movimientos migratorios interiores explican la desequilibraba distribución actual de la población en el territorio y las desiguales estructuras y comportamientos demográficos que presentan las diversas regiones españolas.
En las últimas décadas ha pasado a ser un país receptor.

*MIGRACIONES INTERNACIONALES
Desde el XIX hasta hoy la emigración exterior ha sido una constante en la evolución de la población. Pocos y cortos han sido los periodos en los que los saldos negativos no han caracterizado el balance migratorio externo; y cuando éstos no se han producido, han obedecido más a factores ajenos que limitaron la salida o favorecieron el retorno que a condiciones favorables que hicieran innecesaria la emigración.
A mediados de los 80 eran casi 2millones los españoles residentes fuera del Estado. Se localizaban sobre todo en. Destacan diferentes territorios.

Norte de África: sobre todo Argelia. Comienza hacia 1830 y mantiene un volumen importante hasta finales del XIX. La corriente es exclusivamente mediterránea. Varones activos dedicados a la agricultura. Fue una solución para los campesinos. Su ocupación principal fue la agricultura y pocos accedieron a la propiedad: la mayoría eran peones mal remunerados por ello su importancia para el desarrollo económico de las áreas receptoras fue escaso.

A ultramar: sobre todo Latinoamérica. Se reanuda a mediados del XIX, irá creciendo hasta convertirse a mediados del XX (salvo excepciones contadas) en la corriente más importante. Posteriormente aparecieron otros destinos como USA, Canadá o Australia. Hay varios periodos.
1853-1940: Argentina, Cuba, Brasil y a cierta distancia México y Uruguay. Fue una corriente atlántica. Las razones fueron las deficiencias derivadas del medio físico que se traducen en una escasez de superficie agraria útil, unidades de explotación reducidas y por ello un estado de superpoblación relativa fuerte. Predominan los varones agricultores. Su carácter más permanente y sus mayores posibilidades económicas incrementaron la salida de mujeres. Todos jóvenes.
1940-1960: La actitud populista hizo difícil la salida del país. Desde el 49 se incrementó de nuevo el número de emigrantes. A una emigración eminentemente pobladora, voluminosa y heterogénea, la sucedió otra económica, reducida y definida.
1961-1985: sensible reducción. Si se considera el periodo en bloque la dirección latinoamericana supone el mayor número de salidas, adquiere importancia Norteamérica. Las principales regiones emisoras son Galicia y Canarias. Se da también en Madrid o Barcelona ya que muchas empresas se trasladan para cumplir contratos en el extranjero y con ellas sus trabajadores. Entre los 60 y 70 destaca la gran proporción de población no activa debido a la reagrupación familiar. La población agrícola es superada por los trabajadores industriales y casi igualada por profesores y técnicos. En los 80 vuelven a predominar los varones: industriales especializados, profesionales y técnicos muy cualificados.
A Europa tuvo como destinos principales Portugal y sobre todo Francia. Un volumen que por lo general fue modesto. Desde entonces a la crisis del 73 adquirió fuertes proporciones y se extendió a países industrializados de Europa Occidental.
Hasta después de la IIGM (cuando se redujo casi por completo a pesar de la entrada de refugiados de la Guerra Civil más tarde) la emigración a Europa fue una corriente dirigida casi exclusiva a Francia y en menor proporción a Portugal. En Francia se intensifica a partir de 1901, por agricultores levantinos.
La reanudación no se produce hasta 1952-53, sin llegar a tener importancia hasta el final de la década, cuando se amplía la emigración a otros países vecinos.
Esta emigración afecta a la mayoría del país. En la emigración permanente destacaron los flujos de Andalucía y Galicia. Y como destinos tardíos, principalmente Suiza y Alemania, sobre todo en los 60 y 70. La emigración permanente se reduce considerablemente por la crisis europea del 64 pero se recupera pocos años más tarde por la recuperación europea y la devaluación de la peseta. A partir del 74 por la crisis energética se redujo la corriente y muchos paises entorpecieron la permanencia de éstos en su territorio. Fue integrada por una clara mayoría de varones (más del 80%) y de marcado carácter laboral con predominio entre los 20 y 40 años. Trabajaban por lo general en el peonaje agrario, industrial y de la construcción. Favoreció el desarrollo de los países receptores y al español ya que sirvió de válvula de escape ante los desajustes provocados por el aumento de población o el exceso de mano de obra agraria.
En la de temporada Francia ocupa el primer lugar ya que se dirige casi exclusivamente a las campañas agrícolas francesas como la vendimia. Esta corriente, poco afectada al principio por la crisis, experimenta un retroceso paulatino desde 1980.
Los elementos negativos que destacan desde una vista personal son la penosa situación que pasaron y las dificultades de retorno; para la economía del país la inversión de sus ahorros en bines pocos productivos siempre estaba orientada a una serie de rentabilidad individual (casa, coche…); demográfico: reforzaron el despoblamiento de ciertas regiones que los retornos no llegaron a compensar.
El balance resulta claramente negativo para Andalucía, Galicia, Castilla León, Extremadura y Castilla-La Mancha. Y favorable para: Cataluña, Madrid y Valencia.

Otros destinos en la 2º mitad de los 70 fueron los países árabes exportadores de petróleo: Argelia, Arabia Saudita o Irak. Población poco numerosa y con cierto nivel de cualificación.

* MIGRACIONES INTERIORES
La industrialización tardía en España hizo que el exodo rural y el proceso de urbanización también se iniciaran con retraso. Hasta 1961 no existen estadísticas adecuadas. Hay dos periodos:

Movimientos tradicionales: desde el XVI y sobre todo a partir del XVIII se produce un progresivo vaciamiento del interior y concentración en la periferia, que se intensificó a partir del XIX.
Antes de la Guerra Civil la emigración resulta especialmente intensa en los años 20. Se construyen grandes obras públicas, industrialización vasca y catalana. En la década siguiente la crisis redujo las migraciones, en la posguerra hubo un volumen modesto. Las corrientes a los centros burocráticos se intensificaron en los 50.
Hay ciertas tendencias claras: hacia municipios mayores, de pueblos a capitales de provincia, de zonas rurales a urbanas. Los municipios de menos de 10.000 habitantes pierden población, los de entre 10.001 y 50.000 crecen hasta 1940 y los superiores continúan creciendo hasta 1960.
A partir de estos elementos se vacían zonas de las dos castillas sobre todo y tienen un saldo más positivo Vizcaya, Barcelona, Madrid y Valencia: evidenciando el carácter polarizado que adoptan los desplazamientos internos.

* MOVIMIENTOS RECIENTES
1964-1974 en el primero año se registran las cifras más altas de emigrantes, la corriente se mantiene firme aunque menos intensa. Más tarde la crisis económica interna reduce esta tendencia. Se observa cierta polarización entre provincias: Barcelona, Madrid y Valencia absorvieron tres cuartas partes de los saldos positivos, también Gerona o Alicante. Las mayores perdidas correspondieron a Cuenca o Badajoz.
Durante el decenio desarrollista (1964-1974) desde el plano municipal entra en declive el éxodo rural: entra en crisis el crecimiento de las grandes ciudades y aumenta la atracción de ciudades medias. Esto definió la evolución demográfica del periodo.
En las zonas rurales abandonas se producía una disminución de la nupcialidad y la fecundidad y aumento de la mortalidad, al mismo tiempo que el envejecimiento de la población. Ocurría lo contrario en áreas receptoras.

Desde 1975 se alteran las tendencias mantenidas hasta entonces. Los movimientos son de menor envergadura y se producen en todas direcciones. En 1979 solo Valencia y Madrid se mantienen como ciudades de inmigrantes. Otras pierden población (Barcelona) y otras con tradición migratoria pasan a tener debido a los retornos saldos positivos (Andalucía o Castilla-La Mancha). Algunas mantienen su tradición emigrante como Galicia.
Se da un mayor reparto, por lo general, del saldo positivo global, concentrándose el saldo negativo total: desde un número reducido de áreas emigratorias se producen corrientes de retorno. Otras provincias tradicionales que aún lo mantienen tienen saldos negativos muy pequeños debido al envejecimiento de la población.
Esta tendencia influye en la evolución demográfica. Esta denominada “reconversión territorial” está contribuyendo a corregir los acusados desequilibrios anteriores del reparto.
Crece la importancia de los movimientos intraprovinciales. Actualmente los más voluminosos se producen en las provincias de mayor nivel de industrialización. La movilidad se realiza sobre todo por la población urbana que busca una mejor adecuación entre el lugar de residencia y el trabajo o unas condiciones más ventajosas.
A nivel municipal destaca la detención del éxodo rural, el retorno a los municipios rurales y semi-rurales, la crisis del crecimiento de las ciudades grandes y la intensificación de las corrientes interurbanas que pasan a convertirse en la modalidad de migración más frecuente.

El estudio por comunidades autónomas muestra:
- muchas comunidades con saldos positivos, lo que confirma la relativa dispersión de ganancias ante la concentración de pérdidas.
- cada comunidad es el destino principal de sus propios emigrantes.
- las migraciones extrarregionales acusan dos rasgos básicos: el mantenimiento en gran medida de los campos migratorios tradicionales aunque haya variado su intensidad y cobran importancia los movimientos entre algunas comunidades vecinas.
Se producen cambios a partir de 1975 también en los desplazados: equilibrio entre sexos entre sobre todo 15 y 64 años, más casados, más del terciario. Los cambios obedecen a la intensificación que adquieren las migraciones a corta distancia y a la cierta localización espacial de las actividades económicas y los servicios.
y otros creen que...