Desde que el hombre se hizo sedentario se asentó en un lugar, allí vivía y organizaba su territorio. Las formas de asentamiento eran y son rural y urbana.
Hoy se recurre a la teoría de sistemas para definir cada uno de los asentamientos: lo urbano es “la caracterización de la organización territorial que lleva a cabo la ciudad, y que se basa en el establecimiento de unos flujos sobre el propio territorio que organiza y sobre otras ciudades, con las que se relaciona de forma jerárquica. El resultado es la formación de un sistema”. Esto a la vez de pende de los flujos que emite y recibe y de su posición en el sistema.
Así, el proceso de urbanización supone el desarrollo de las ciudades y las relaciones o flujos entre ellas y su territorio formando un sistema en el que ocupan un lugar jerárquico. Es un proceso de organización territorial.
El proceso de urbanización en España está vinculado a dos fenómenos: la industrialización y el desarrollo y establecimiento de una economía de mercado, es la plasmación espacial de este hecho.
FASE PREINDUSTRIAL (antes de 1850)
Los fenómenos anteriores a la industria tienen poco que ver con lo que hoy entendemos por urbanización. Eran pequeñas ciudades que organizaban territorios reducidos a través de flujos escasos e incompletos, fundamentalmente administrativos o comerciales, con escasas relaciones entre ellas y espacio ajeno al sistema.
Organización fragmentada en muchos pequeños subsistemas autónomos y autosuficientes. Hay que sumar la fragmentación del territorio en reinos autónomos o semi-independientes.
FASE PREINDUSTRIAL (1950-1975)
Se establece el sistema urbano español. Las ciudades crecen más que los núcleos rurales (cuya importancia decrece). Demográficamente se dan dos fenómenos: comienza el éxodo rural y las tasas de crecimiento vegetativo más altas comienzan a darse en las ciudades, que se rejuvenecen por la llegada de inmigrantes.
Las ciudades se van convirtiendo en los “centros” que organizan unos territorios cada vez más amplios. Se va creando un sistema – el subsistema español, conectado con el europeo y el mundial- en el que se establece una jerarquía de centros y subsistemas. Se produce en varias fases.
1850-1930: aparecen innovaciones industriales en focos muy limitados (Vizcaya y Barcelona) que centralizan la actividad industrial, de los que van a partir los flujos de desarrollo económico y la creación de una re radial de ferrocarriles que reforzó el papel central y organizativo de Madrid. Esta lenta pero progresiva industrialización da lugar a una reasignación de recursos: del campo a la ciudad, de la agricultura a la industria y los servicios y de lo rural a lo urbano.
El resultado de todo ello es la creación de zonas dinámicas (que ejercen una creciente centralidad, se relacionan entre ellas y articulan territorios cada vez más amplios): eje cantábrico (Asturias-País Vasco), Barcelona y su área de influencia que se extiende hacia Valencia, Madrid y el valle del Ebro.
En estas zonas se reciben inmigrantes, los cascos antiguos se saturan y empieza a darse la segregación socio-espacial (ensanches y suburbios).
El resto son zonas regresivas: se dieron con mayor intensidad en el interior peninsular. Perduró la agricultura subdesarrollada, solo se dieron redes administrativas de carácter comarcal o provincial. Se constituía la periferia del sistema español, con función de exportación de mano de obra y materias primas.
1960-1975 Tras el frenazo que supuso la Guerra Civil y la posguerra (1946-56) España asistió a la aceleración de la industrialización y la urbanización definitiva.
La industrialización siguió un modelo desarrollista: se primaba el aumento de la producción basado en economías de aglomeracion marcadas por tendencias centralizadoras en muy pocos centros (dibujados en el periodo anterior).
Se produjo un acelerado éxodo rural. Del campo a la ciudad y de las zonas periféricas a las centrales. La llegada de estos inmigrantes produjo en estas ciudades un crecimiento enorme y generó problemas urbanísticos.
Se potenció Madrid como centro de actividades industriales y servicios.
Comenzó el desarrollo turístico, turismo de masas, barato y de “sol y playa”. Condujo al desarrollo de los núcleos urbanos litorales del mediterraneo y de las baleares.
Aparecieron pronto deseconomías de escala: primeros movimientos descentralizadores hacia las periferias y así se extiende la industrialización hacia Valencia, el eje del Ebro y Madrid empieza a extenderse a ciudades próximas.
A vista de los desequilibrios se planteó la primera política de ordenación territorial del país. Los “polos de desarrollo” pretendían crear centros de localización industrial en zonas periféricas con mano de obra abundante: Galicia, bajo Guadalquivir o las zonas de los ejes. El resultado fue modesto. Los problemas de reconversión llevaron a una profunda crisis.
El resultado de todo fue una aceleración del proceso urbanizador.
Se produce una fuerte especulación del suelo por el crecimiento de las ciudades. Se dieron formas de crecimiento desordenadas de baja calidad. Segregación socio-espacial. Creación de macrociudades que absorbieron los pueblos limítrofes.
El mundo rural sufrió una regresión demográfica, económica y funcional, especialmente en el interior.
FASE POSINDUSTRIAL (desde 1975) Este año supuso una frontera temporal.
Cambió el régimen político. La transición democrática permitió a los ciudadanos intervenir en asuntos públicos y reclamar derechos. Los desequilibrios comenzaron a ponerse en tela de juicio. Se diseñaron y pusieron en práctica políticas de ordenación territorial.
Se planteó el mapa autonómico. Permitió que las regiones tuvieran capacidad político-administrativa y una organización que no coincidía con el mapa funcional, se generaron flujos que tendieron a variar el sistema establecido.
Se entró en una fase recesiva que se inicia con la crisis del petróleo, en España fue grave por la acelerada industrialización. Era una crisis estructural que necesitó cambios: nuevas tecnologías ahorradoras de mano de obra, sectores maduros en fase de declive, comenzó un proceso de desindustrialización (deslocalización de las actividades industriales hacia áreas periféricas), se paralizan el crecimiento vegetativo y las migraciones, cambiaron las formas tradicionales comerciales entrando en crisis el sector minorista (a favor de grandes superficies) y entró en crisis el modelo turístico.
Aumento considerable del nivel de rentas que generó cambios en los hábitos de vivienda y consumo.
Tuvo lugar una alteración del sistema urbano. Las zonas centrales dejaron de crecer (entrando el eje cantábrico en crisis), la periferia rural moderó su regresión, en las zonas centrales el crecimiento se trasladó de las ciudades centrales a las zonas suburbanas o rururbanas. Los sectores centrales sufrieron un triple proceso: acelerada terciarización que los vació de residentes otros entraron en el denominado “urbanismo de museo”.
El sistema urbano quedó constituido por:
Subsistemas desarrollados: procesos innovadores y que están en contacto con centros europeos: Cataluña (consolidado), áreas metropolitanos de Madrid y Barcelona (terciarios evolucionados), País Vasco, Cantabria y Asturias (industriales evolucionados en declive) y el eje levantino y corredor del Ebro (muy diversificados con fuerte desarrollo en el terciario; agricultura de mercado avanzada).
Subsistemas en vías de desarrollo: la crisis económica afectó a los sectores industriales y a una agricultura poco competitiva. Disimetría entre un mundo rural regresivo y desarticulado y uno urbano dinámico y desarrollado: Galicia, Aragón, Castilla León y Castilla-La Mancha.
Basados en actividades turísticas: Baleares, Canarias y Andalucía litoral.
Espacios subregionales que todavía se encuentran en fase preindustrial: escasos recursos naturales o alejados de las vías de comunicación y flujos importantes. Son zonas regresivas. Abarcan gran parte del rural interior de las zonas montañosas. Actualmente tienen a especializarse en actividades turísticas.