LOS ESPACIOS DE ACTIVIDAD PESQUERA
La actividad pesquera atraviesa una actual crisis. Se refleja en indicadores como el descenso de la población activa ocupada en el sector, la disminución de su contribución al PIB (1%, aunque no puede olvidarse que es una actividad con efecto multiplicador: astilleros, conservas, comunicaciones…) o el comercio exterior deficitario por la demanda interna (obliga a la importación).
Los problemas causantes de esta crisis son unos recursos insuficientes en relación con la destacada capacidad pesquera española y que tienden a reducirse por el deterioro medioambiental de las aguas marinas.
A pesar de ello España ocupa la segunda posición dentro de la UE en cuanto a capturas físicas y al valor de la producción del sector de transformación. Por ello, la pesca española cobra un especial protagonismo en todo lo que concierne a la regulación.
La pesca se realiza en caladeros, que actualmente no paran de desaparecer por agotamiento de los nacionales y las restricciones en los caladeros comunitarios e internacionales.
Los caladeros nacionales ofrecen modestos recursos porque la plataforma continental es reducida y porque se ha practicado una explotación masiva de pescado (debido a una importante demanda). La sobreexplotación ha sido llevada a cabo por la pesca artesanal, embarcaciones que no pueden alejarse más de 20 TRB de la costa.
Los comunitarios están sometidos a un sistema de cuotas. Se fijan cada año por la UE para asegurar la sostenibilidad de capturas. La cantidad máxima establecida se reparte entre los barcos autorizados.
Las restricciones de los internacionales empezaron en 1974, cuando los recursos vivos del mar dejaron de considerarse bienes libres. Se inició un proceso generalizado de ampliación de zonas económicas exclusivas de pesca de los paises hasta las 200 millas a partir de la costa, que fue sancionado en 1982. Fue un duro golpe para la flota pesquera española: pasó a depender de acuerdos pesqueros con otros países y reducir las capturas.
Los principales están en el Atlántico y el Índico. Faena flota de altura o de gran altura.
La pesca presenta algunos problemas estructurales como la población activa y la flota.
La población activa ocupada en la pesca es de 68.000 personas en 2001 y se define por su disminución (crisis de la pesca artesanal, mecanización del trabajo en grandes buques, reducción de licencias) y envejecimiento, que afecta a la mayor parte de la población. Se acumula en la región del noroeste, donde hay más efectivos.
La flota pesquera también presenta problemas. Su tamaño es excesivo. Hasta 1977 creció mucho (aumento de la demanda por la mejora del nivel adquisitivo y facilidades para la renovación y modernización de la política desarrollista de los 60 que afectaron principalmente a la pesca de altura). Luego se redujo por el aumento del petróleo (crisis de 1975) y el establecimiento de las zonas económicas exclusivas: su tamaño resultó ser excesivo en relacion con las posibilidades de pesca.
Existe un excesivo número de embarcaciones de pequeño tonelaje, anticuadas, que no pueden alejarse demasiado de la costa y contribuyen a la sobreexplotación.
Se derivan también problemas medioambientales debidos a la sobreexplotación de recursos y la contaminación de las aguas causa de los vertidos agrarios, industriales y de petróleo: accidentales o intencionados.
Para solucionar los problemas de la pesca se lleva a cabo una política de regulación y reconversión del sector, que desde la adhesión a la UE (1986) se enmarca en la política pesquera comunitaria (PPC, 1983). Las consecuencias de estas directrices son algunas de las siguientes:
España se ha integrado en el mercado interior comunitario, que cuenta con Organizaciones Comunes de Mercado (OCM), que fijan el precio de los productos.
Los intercambios con la UE se han liberalizado, eliminando derechos aduaneros.
Se han adoptado medidas comunitarias de regulación, reconversión y protección medioambiental para hacer frente a los problemas.
La UE regula el acceso a los caladeros comunitarios (existe una zona económica exclusiva de 12 millas) y gestiona los acuerdos con otros paises. Presenta ventajas y algunos inconvenientes puesto que a veces antepone cuestiones políticas antes que la defensa de los intereses de una flota muy concentrada en España y Portugal, que captura alimentos poco valorados en la mayor parte de la UE.
Los acuerdos con Marruecos son los más antiguos. Sin renovar desde 1999 por las elevadas contrapartidas agrícolas, comerciales, financieras y pesqueras exigidas por este país. La UE está suscribiendo acuerdos con países africanos y del Índico, algunos con buenas posibilidades de futuro para la flota española.
La UE ha llevado a cabo una política de ajuste estructural con el fin de reconvertir y modernizar su flota y desarrollar nuevas actividades en las zonas afectadas por la reconversión. La UE ha aportado ayudas procedentes de los fondos estructurales (IFOP y FSE). Algunas de las principales medidas:
La reducción del tamaño y número de las embarcaciones para adaptarlas a las exigencias actuales y futuras, eliminando el exceso de de capacidad: desguace e barcos, abandono voluntario de la actividad y jubilaciones anticipadas.
El traspaso de barcos a empresas pesqueras conjuntas con otros países. En estas empresas los armadores españoles aportan el barco y obtienen la cesión de la cuota pesquera de armadores extranjeros a cambio de concesiones, normalmente el desembarco de determinada cantidad de pesca en el otro país y el empleo de cierto porcentaje de trabajadores extranjeros.
La renovación y modernización de la flota y la mejora del equipamiento de los puertos.
La concesión de ayudas a las regiones afectadas negativamente por la reconversión, destinadas a crear infraestructuras para que resulten atractivas para inversiones y costear la formación de personas que han perdido o van a perder su empleo.
Desarrollo de los cultivos marinos (acuicultura) y de la investigación sobre nuevas formas de obtener recursos del mar, a través del Instituto Español de Oceanografía.
La acuicultura se ha planteado como una solución al problema del déficit de productos pesqueros. España cuenta con condiciones favorables (costas largas y de características diferentes que permiten diversas utilizaciones), clima apropiado y posibilidad de explotar especies de calidad y rentables.
Ha tardado en desarrollarse por los elevados costes de instalación que desanimaron a la iniciativa privada, contaminación de las aguas, irregularidad de los rios, escasez de técnicos preparados y dependencia del exterior en el abastecimiento de huevos.
Está siendo impulsada desde el país y desde la UE, que aporta fondos para el cultivo de nuevas especies, formación de trabajadores e infraestructuras.
AGUA DULCE: más de 2000 piscifactorías. Cría de peces (consumo humano en Galicia, Cataluña y ambas Castillas), astacicultura o cría de crustáceos (marismas del Guadalquivir y Doñana) y producción de huevos y animales para la repoblación. El problema es el crecimiento de los precios, la excesiva oferta y la competencia internacional.
AGUA MARINA: principalmente orientado a los moluscos: mejillón que se concentra en Galicia y almejas. Peces como la lubina, la dorada y el rodaballo. Puede ser extensiva (solo interviene en algunas fases de la producción) o intensiva (todo el proceso vital).
Frente a los problemas medioambientales se han establecido cuotas (alto recorte de capturas), restricción o prohibición de las artes de pesca más indiscriminadas y la recuperación de los caladeros nacionales con medidas como la repoblación, la defensa de tallas mínimas, la vigilancia y la lucha contra la contaminación.
La política de distribución y comercialización viene determinada por la PPC. Establece unas organizaciones comunes de mercado, que regulan la producción y comercialización, mucho menos proteccionista que las que rigen el sector agrario.